PVO Emilio Las ultimas dos semanas se han ido convirtiendo en una tortura, propiciada por mí. Decidí seguir en esa casa, bajo el mismo techo sabiendo que dormiría poco, viviendo pendiente de ella, de una mujer que no puedo tocar. Cada noche bajo a la cocina con la absurda esperanza de encontrarla como aquella madrugada, tomando un té en silencio, con ese camisón que me vuelve loco, pero desde la mañana siguiente de ese encuentro comenzó a evitarme. Llegaba de la empresa a la hora de la cena, evita quedarse sola conmigo, evita mirarme, pero aun así, ella esta en todas partes. Lo peor no es verla, sino verla con él, Matías la abraza delante de mí, la besa y me mira de una forma que me dice que me aleje, que ella le pertenece, algo que esta muy lejos de ser verdad. Durante estas dos semanas, Sam no ha permitido que Matías se mude a su cuarto, y eso me llena de satisfacción. Este día debería estar despidiendo a la abuela de Jane, pero el editor me pidió trabajar en unas nuevas
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