— Estoy triste y no sé, solo me dieron ganas de llorar, es que… estoy tan enamorada, Clari, que si él nunca me ama, me rompería el corazón —ni siquiera sé qué estoy diciendo. — Roma, oye, no llores —me abraza—, es imposible que él no te ame, eres súper carismática, todos los chicos te aman, seguro ya lo hace, tienes que calmarte, tú siempre dices que no se llora por hombres —niego secando mis lágrimas. — No es solo un hombre, es…. —suspiro calmando mi llanto—, es todo, es lindo, tierno y perfecto. No sé cómo me pasó, solo me enamoré a pesar de que está mal, sigo ahí metida. — Sí que te gusta de verdad, te entiendo, a veces algo está mal y uno se mete igual ahí, masoquismo o quizás es lo que sentimos, nos sentimos tan bien que no podemos alejarnos —asiento y quisiera poder decirle todo. Solo que no me atrevo, mucho menos ahora a lastimarla de ese modo. Solo hay un resultado que deberé afrontar si esto sigue avanzando y duele, pero yo sé con seguridad, lo mucho que me odiará
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