SOFIA El comentario silencioso del pasillo me acompañó toda la noche, transformándose en algo frío y analítico. Antes, me había centrado por completo en la amenaza externa: la familia rival, los ataques, los constantes cambios en el perímetro. Pero ahora, también empecé a observar a la gente dentro de la casa. Una vez que cambié mi enfoque, los pequeños detalles dejaron de parecerme casualidades. A la mañana siguiente, la finca había recuperado su ritmo habitual y controlado. Los equipos de seguridad rotaban por los puntos de control, y el personal de operaciones se movía con regularidad entre las reuniones informativas y las revisiones de vigilancia como si nada hubiera cambiado. Pero ahora podía sentir la diferencia. Había una fina capa de tensión bajo la rutina. La gente se observ
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