~KaylaSentí que el aire abandonaba la habitación. Mi pecho estaba tan apretado que pensé que me desplomaría. Las lágrimas nublaron mi visión mientras miraba a Liam. Se veía tan pequeño, parado allí con los lirios marchitos y el vino que había comprado para una mujer que no lo merecía.—«Liam, bebé...», logré decir con dificultad, extendiendo una mano hacia él.—«¡No me digas bebé! ¡No me digas maldito bebé, Kayla!», rugió. Su rostro era una máscara de agonía. Respiraba con dificultad, con los hombros temblando por el peso de la traición. «¿Crees que soy un idiota? ¿Crees que no te oí decir su nombre cuando estábamos follando? Pensé que me lo estaba imaginando. Me dije a mí mismo que estaba loco».El agarre de Nath en mi cadera se apretó. Giró su cabeza hacia mí bruscamente, con una sonrisa depredadora jugando en sus labios. «¿Dijiste mi nombre, Kay? ¿Justo cuando él estaba dentro de ti?». Se rio, un sonido oscuro y vibrante. «Eres una niña mala, ¿verdad?».A Nath no le importaba que
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