Punto de vista de Zevara—Sí —intervino Sebastian—. Únete a nosotros, Omega. Podemos oler tu excitación, así que divirtámonos.Se me heló la sangre. Sentí un vuelco en el pecho. Mi cuerpo tembló. Mi coño palpitó. Mis pezones se tensaron.No… No se suponía que me vieran, especialmente Lady Selena. Se va a enfadar muchísimo conmigo. Me va a hablar de una manera que me hará arrepentirme de haber venido.Me obligué a darme la vuelta y los vi.Caius se retiraba de la boca de Lady Selena, su pene goteando semen, y Lady Selena lo tragaba con avidez. —Joder, Selena —gruñó con placer, sin apartar la mirada de la mía—. Me tomas tan bien, mi Lady.Sebastian se retiró de su coño, con su semen resbalando por sus muslos. Le dio una palmada en su trasero. «Qué coño tan perfecto, mi señora».Lady Selena se desplomó en el suelo, respirando con dificultad.Sin molestarse en cubrirse, los hombres se acercaron a mí con su pene medio erecto colgando entre sus muslos. «Oye, Omega», se burló Caius, escudriñ
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