~SarahMás tarde esa misma noche, mi madrastra me llamó. Estaba un poco cansada, un poco excitada, y esa excitación se intensificó al saber que Samantha, mi madrastra, me estaba buscando.Encontré a Samantha caminando nerviosamente de un lado a otro en su habitación, con el ceño fruncido por la concentración. —Sarah —dijo, con la voz ligeramente temblorosa—. Necesito decirte algo.Me acerqué a ella, con preocupación en el rostro. —¿Qué pasa, Samantha? ¿Está todo bien?Tomó una profunda respiración, sus ojos fijos en los míos. —Yo… he estado sintiendo algo por ti últimamente, algo que no debería sentir. Pero no puedo evitarlo. Eres tan hermosa, tan perfecta en todos los sentidos.Jadeé, con el corazón latiéndome con fuerza en el pecho. —Samantha, yo… siento lo mismo —admití, con la voz apenas por encima de un susurro.Sus ojos se abrieron como platos y una sonrisa esperanzada se extendió por su rostro. —¿De verdad? —preguntó, dando un paso más cerca de mí.Asentí, con el cuer
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