[Narrado por Liam Donovan]El gimnasio de la mansión olía a caucho, metal y a la frustración que emanaba de mis poros. El saco de boxeo se balanceaba violentamente bajo el impacto de mis nudillos, un ritmo frenético que intentaba ahogar la imagen de la camisa de Christopher y esa marca en el cuello de Mia que seguía grabada en mi retina como una quemadura ácida.—Izquierda, derecha, gancho... vas a reventar el saco, Donovan, y Dominic te lo va a cobrar como si fuera de seda —la voz de Noah llegó desde la zona de pesas.Me detuve, respirando con dificultad, el sudor empapando mi camiseta y nublándome la vista. Gabriel estaba apoyado en la máquina de prensa de piernas, observándom
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