071: UNA POSIBILIDAD.El silencio que envolvía el salón principal de la Mansión Lecter ya no era tenso ni gélido. Ahora era un silencio denso, cargado de un magnetismo mutuo y el aroma exquisito del sexo reciente. La chimenea, que Lyon había encendido con una destreza bastante admirable unos minutos antes, era la única fuente de luz en la inmensa estancia del salón principal. Las llamas proyectaban sombras alargadas y anaranjadas sobre las paredes de mármol, haciendo que el lujo se sintiera, por primera vez, acogedor.Estábamos sentados directamente sobre la alfombra de lana virgen, tan suave que parecía una nube bajo nuestros cuerpos agotados. Ambos llevábamos puestas unas batas de seda lujosa que Billy había dejado en los armarios, eran esas prendas que solo usan los millonarios en las películas, con bordados discretos y una caída perfecta que acariciaba la piel todavía sensible. Me puse de rodillas, sintiendo el roce de la seda contra mis muslos, y alcancé la botella de vino tinto
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