Capítulo 21[Irida]El viaje a casa fue extraño, pero estar sentada aquí en este gran comedor es incluso más raro.Dios, ¿por qué hay tantos? Me miran como si quisieran devorarme. Siento que acabo de entrar en la guarida del león con una correa alrededor del cuello y una sonrisa falsa.La comida huele bien, por cierto, y también sabe bien, pero me fuerzo a dar cada bocado para excusar el silencio en la habitación. Quizás están tratando de ser amables y no decir cosas…—Esto es ridículo —dijo uno de ellos, golpeando su tenedor en la mesa.Olviden eso, están saliendo de su caparazón.—Ni siquiera nos enteramos de la boda, y de todas las personas, ¿una sirvienta? —ladró Mary.—Mi esposa no es una sirvienta —gruñó Isaac.—¿No lo es? ¿Por qué la trajeron como sirvienta hace unas semanas si iba a ser tu esposa? —Sus ojos se estrecharon mientras miraba de Isaac a mí.Mi mano no para de temblar y sudar debajo de la mesa, y mi garganta está tan seca que no puedo pensar en nada.—Tía Mary, si…
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