(POV de Sofía)El azúcar del melón me persistía en la lengua, pero el dulzor se sentía hueco cuanto más miraba los ojos avellana de Julián. Se recostó hacia atrás, con los broches de plata de la túnica de lino captando la aguda luz de la terraza mientras ofrecía otra sonrisa suave y tranquilizadora.—La transición requerirá paciencia, Sofía —dijo, con la voz bajando a ese registro rítmico y reconfortante que normalmente me aflojaba el pecho—. El Alto Consejo está construido sobre pilares arcaicos, pero los pilares pueden reemplazarse sistemáticamente. Cuando llegue el momento, la corte sureña te aceptará porque no tendrá otra opción.—¿Y Teresa? —pregunté, con los dedos trazando el borde de la taza de cerámica—. Una mujer que acortó
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