Para las siete de la tarde el mapa de documentación había sido reemplazado por un marco legal en tres columnas a través de cuatro hojas de papel, la letra de Vivian en dos de ellas, la de Alessandro en una, las notaciones precisas de Sofia llenando los márgenes de la cuarta.Alessandro había pasado la primera hora dirigiendo la estructura. Qué jurisdicción se movía primero. Qué secuencia de divulgación minimizaba la ventana de Sorin. Qué contacto regulatorio recibía el archivo antes de que se volviera registro público. Vivian había ajustado a su arquitectura de la manera en que siempre lo hacía, leyendo la lógica, encontrando los puntos de carga, construyendo dentro de lo que él había establecido.Luego en algún momento de la segunda hora presentó dos opciones de secuencia para el componente de Milán y la miró. No a la mesa. No a las páginas. A ella. Y esperó.Ella miró las opciones. "La segunda. Si lideramos con el registro de La Haya el contacto de Milán tiene doce horas de aviso an
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