Al día siguiente. Sisi abrió los ojos de golpe. Miró a su alrededor y casi se sobresaltó al ver a un hombre de pie junto a la cama, observándola fijamente. «Deja de mirarme así, es espeluznante». Él soltó una risa baja y se inclinó, besándola en la frente. «No puedo evitarlo, bebé. Buenos días, amor». Al ver que ella no contestaba, la agarró del cuello con fuerza. Sisi sujetó nerviosa su mano. «Deja de hacer esto, lo odio». Él sonrió con malicia y la levantó por el cuello. «He dicho. Buenos. Días. Amor». «Buenos días…». Sisi lo dijo entre dientes, esperando que el hombre la soltara, pero no lo hizo; al contrario, el agarre se hizo más fuerte. «Buenos días, amor», repitió ella, y por fin la soltó. Tosió y se frotó el cuello, alejándose de él lentamente, pero él la tomó de la cintura. «¡Déjame en paz!». «Más te vale comportarte. Ya empezaste, ahora que eres mía, no voy a comerte», se rio él. Estaba a punto de decir algo más cuando su teléfono vibró. Frunció el ceño, lo tomó de l
Ler mais