Capítulo 98: ¡Ella es una mujer imposible!Daisy se aferró a los bordes de su escritorio, sus pulmones exigían aire, pero se obligó a mantener la barbilla en alto.—Fuera de aquí, Cassian —soltó, apuntando a la puerta con un dedo tembloroso—. No tenemos nada de qué hablar.Él no se movió. Ignoró la orden y señaló la carpeta.—Ábrela.Daisy se cruzó de brazos, negándose a mirar el sobre.—¿Qué es? ¿Mi carta de despido? Si es así, me niego. No voy a aceptar. Tenemos un trato, Cassian, y los términos estaban claros.Él apretó los dientes, tragándose la frustración. La miró a los ojos y por un segundo vio a Alexander arrodillado pidiéndole que se casara con él.«¿Acaso ella lo sabe? ¿Está esperando que ese idiota se arrodille?» pensó, sintiendo que el suelo se abría bajo sus pies.—No es una amenaza, Daisy —respondió, dando un paso atrás—. Solo ábrela. Por favor.Ese "por favor" fue el que la desarmó.Daisy bajó los brazos y, con una curiosidad que la quemaba por dentro, tomó la carpeta.
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