Adriana Jensen•Mientras Saint me ayudaba a subir la cremallera del vestido, fruncí el ceño, preguntándome si no iba a decir nada al respecto.Incluso me ayudó con los tacones y, cuando terminamos, le pregunté si me veía bien.—Estás deslumbrante, como siempre.Apreté los labios y él notó mi insatisfacción.—¿Pasa algo?—¿No crees que es demasiado revelador? —solté de golpe. No quería ponerme ese vestido. Solo quería ver su reacción.—Es bastante revelador, pero no me importa.La última vez que usé algo tan accesible cuando salimos a cenar, estuvo de mal humor todo el trayecto. ¿Ya no le importaba?—¿Por qué? ¿No te da miedo que otros hombres miren?—Si no te gusta, Adriana, puedes cambiarte —se rio—. Pero cuando estás conmigo, no me importa lo que te pongas. Ahora, si sales sola… —dejó la frase en el aire, dejándome completarla en mi cabeza.—Eres aburrido —suspiré—. Me voy a cambiar.—Te ves genial.—Sí, pero esta es la fiesta de aniversario de tu empresa. Tengo que representarte b
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