Capítulo 99. El fin.
El silencio del parque se tensó hasta volverse casi insoportable cuando Paula levantó la mirada y, con la respiración todavía desordenada y el pecho subiendo y bajando con fuerza, dejó caer las palabras que sabía que iban a romper todo.—No puedo elegir… y no voy a hacerlo.Los dos la miraron al mismo tiempo, como si en ese instante algo dentro de ellos todavía esperara que corrigiera, que se explicara, que retrocediera un paso antes de cruzar ese límite.Pero Paula no retrocedió.Se puso de pie.El cuerpo le temblaba, las manos le vibraban apenas a los costados, los ojos húmedos, brillantes, pero sostenidos con una firmeza que no había tenido nunca antes.—Quiero seguir con los dos —agregó, ahora más alto, más claro, dejando que la frase se instalara entre ellos sin ningún tipo de protección.El imp
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