Seguí a Liam y Ethan al comedor, notando lo diferente que se veía del de Axel. La casa de Liam y Ethan era igual de grande y extravagante, pero se sentía más como un hogar. Los gemelos habían pasado toda su vida en esta casa, y se notaba en cada piso y mueble. El comedor era lo suficientemente grande para un gran grupo de personas, pero se sentía brillante y alegre. Seguí a los gemelos hasta el final de la mesa, sonrojándome cuando Ethan sacó una silla para que me sentara. Estaba encajada entre ellos, con poco espacio, aunque no me importaba. Su papá se sentó al otro lado de la mesa, frente a Liam, mientras que su mamá sacó los platos que había sobre el mostrador de la cocina. Mientras destapaba los platos, mi estómago rugió al ver pollo asado, puré de papas, una variedad de vegetales y panecillos humeantes. Era comida más que suficiente para alimentar a cinco personas, pero recordé lo que Liam y Ethan habían dicho acerca de que los hombres lobo comían más que un humano. De todos m
Leer más