Intenté distraerme con un libro de jardinería que encontré en el estante, pero las palabras se mezclaban entre sí. Pasé más tiempo mirando por la ventana que leyendo en realidad.Eventualmente, sin embargo, vi que el auto de Sebastian pasaba por la entrada para el auto. Me puse de pie de un salto, ignorando la forma en que protestó mi tobillo, y cojeé hacia la puerta. La abrí de golpe justo cuando Sebastian subía apresuradamente los escalones con un bulto en sus brazos.—Oh, gracias a los Dioses —dije, rodeando a Bjorn con mis brazos. Estaba despierto, pero apenas; empapado por completo y temblando.Pero estaba vivo.—Gideon lo encontró —articuló Sebastian con dificultad mientras yo tomaba a Bjorn en mis brazos, revisándolo en busca de heridas. Afortunadamente, no encontré ninguna. Estaba frío y exhausto, y su ropa estaba pegada a su piel por la lluvia, pero Bjorn estaba ileso.Creo que le murmuré un agradecimiento a Sebastian, pero estaba demasiado consumida por mi hijo en ese mo
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