"Júlia"Entré en el coche con cierto recelo y el corazón disparado. Era un coche común, un sedán negro de cristales oscuros. Por dentro, había un olor agradable y todo parecía bien organizado. Cuando Nicole entró, encendió la luz interna y pude verla un poco más de cerca; era joven, más de lo que imaginaba.Se acomodó, encendió el motor y arrancó con una calma casi irritante, como si nada hubiera pasado en los últimos minutos.Yo, por otro lado, me di cuenta de que me temblaban las manos. Ahora, dentro del coche, intentaba comprender lo que había sucedido. Apreté el bolso contra mi regazo, con la navaja todavía allí dentro, al alcance de mis dedos.— Gracias —dije finalmente, con la voz un poco ronca.Ella simplemente asintió, con los ojos fijos en la calle; parecía aún más impenetrable. La mandíbula firme, los ojos atentos, las manos seguras al volante. Pensándolo bien, no parecía una acompañante de la Red Rose, pero podía estar equivocada; con la ropa adecuada y el maquillaje ideal,
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