El amanecer encontró a la clínica sumida en una calma extraña, muy diferente a la tensión de las horas anteriores. Después de una noche interminable, los monitores que rodeaban a Jared habían comenzado a mostrar una estabilidad que los médicos no se atrevían todavía a llamar recuperación completa, pero que representaba un cambio decisivo. Su corazón mantenía un ritmo regular, su respiración respondía mejor al tratamiento y los especialistas habían conseguido retirar algunas de las medidas más agresivas que habían necesitado durante las primeras horas. Jared Davenport continuaba inconsciente, pero ya no estaba luchando contra la muerte segundo a segundo. Por primera vez desde el accidente, existía una posibilidad real de que despertara.—Está fuera de peligro inmediato —explicó finalmente el médico, mientras Johan y Sebastian permanecían frente a él—. Todavía necesita vigilancia constante, porque las próximas horas serán importantes, pero su organismo ha respondido favorablemente. La t
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