“Eh? Pero... ¿no hemos terminado de cenar? Lalita, ¿no preparaste unos aperitivos hace un rato?” Serafina miró nerviosa a Lalita y Antonio, con una mirada que pedía ayuda.“Sí, señora, pero aún no están listos. Así que parece que tendrá que seguir al señor ahora.” Lalita respondió con una sonrisa contenida. Mientras tanto, Antonio se tapó la boca con la mano derecha, tratando de ocultar la risa.“Serafina, vamos.” Dante, impaciente, se levantó de su asiento y cargó a Serafina sobre sus hombros. Como si estuviera cargando un saco.“¡Eh, Dante! ¡Dante, bájame!” Serafina intentó bajarse de los hombros de Dante, pero no lo consiguió, porque Dante le sujetaba con fuerza los muslos con una mano, antes de continuar caminando hacia su habitación.Serafina se sujetó el pelo para que no le molestara, mientras miraba a Lalita y Antonio, que empezaban a reírse por lo bajo al verla. Ambos parecían divertidos al ver a Serafina, que seguía en estado de pánico, y continuaron tranquilamente con su cen
Leer más