3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 45. Tres razones para ser feliz
3 RAZONES PARA VOLVER. CAPÍTULO 45. Tres razones para ser felizTres años despuésLa casa ya no parecía la misma.No porque hubiera cambiado de estructura, ni porque las paredes hubieran sido reformadas —aunque algunas sí lo fueron—, sino porque el aire que se respiraba allí era distinto. Más ligero. Más vivo. Tres años podían no parecer mucho tiempo para el mundo, pero para una familia que había sobrevivido al caos, eran toda una vida nueva.El jardín estaba lleno de risas mientras tres niños corrían detrás de un perro enorme que, por alguna razón, había decidido que él también era parte del equipo. Los trillizos ya no eran bebés indefensos, sino pequeñas tormentas de energía con rodillas raspadas, preguntas interminables y la capacidad casi mágica de convertir cualquier espacio en un campo de aventuras.—¡Papá, mira! —gritó uno de ellos, levantando un dibujo torcido que parecía una mezcla entre un barco y un dragón.Cassian, apoyado contra la mesa del porche, dejó el café a un lado
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