110. NO TE QUEJES NENA.
Querías que te mimara y estoy cumpliendo tus deseos. SOFIA Nos quedamos dormidos, él sosteniéndome fuerte como si sintiera temor de no tenerme cerca. Yo con mis lágrimas incontenibles, yo no duermo, no tengo sueño, no dejo de mirar su rostro, ese rostro con el que tanto soñé. Observándolo ahora con más calma, me doy cuenta de que tiene un vendaje en la cabeza, raspaduras cicatrizando en su mentón, su abdomen está cubierto con vendas, Por cuántas cosas habrá pasado para poder mantenerse vivo, después de caer al río, Es una conversación pendiente, pero por lo pronto, me conformo con tenerlo aquí, a mi lado. Mis párpados pesado por el llanto me domina y logro conciliar el sueño, cerca del amanecer La luz del sol se filtra por las cortinas y me despierta, cuando logró abrir los ojos lo veo a él observándome con esos ojos color océano y esa sonrisa moja bragas. —Daniel —susurro, mis lágrima vuelven a acumularse en mis ojos y lo abrazo tan fuerte que se queja, Santo Cristo olvi
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