El punto de vista de Gabriela«Suéltala, Marcelito. Nada de esto te dará libertad, así que más vale que la sueltes y no la metas en nuestro problema». Intentaba convencerlo, pero él la agarró con más fuerza. «Así que tú eres el hombre del que mi hermana ha estado hablando, y no esperaba conocerte hoy. No sabía que tuvieras un acosador cobarde, Gabriela». Camila intentaba molestarlo aún más, y eso no ayuda. Suspiré. «¿Puedes dejar de hacer comentarios al margen, Camila? No ayuda a tu situación porque, si él se enfada, podría cumplir su palabra».«¿A quién va a asustar? ¿A mí? Eso no va a pasar, Gabriella. Se nota que este hombre es un cobarde y que nunca haría daño a una mujer embarazada».«¿Cómo lo sabes?», preguntó Marcelito mientras le apuntaba con la pistola a la garganta. «Puede que tenga piedad de tu hijo, pero eso no significa que tenga piedad de ti. Tu valentía no te va a mantener a salvo, así que más te vale dejar de molestarme».«La policía está ahí fuera, señorita. ¿Qué qu
Leer más