LouisLa miro fijamente, su rostro marcado por el miedo, pero también por algo más oscuro. Ella nunca lo dirá, pero yo lo sé. Nunca me ha olvidado. Como yo, nunca he podido olvidarla.—No quiero que vuelvas. Solo quiero que entiendas que lo que hiciste… no se borra, Anna.Avanzo aún más, hasta que no hay distancia entre nosotros, ese silencio pesado como un abismo que nos separa y nos une. Podría sujetarla, retenerla, recordarle todo lo que me hizo. Recordarle que, a pesar de todo, huyó de mí. Pero está ese peso, esa cosa que no puedo borrar: el niño que lleva.—No puedo darte lo que mereces, Anna, no ahora. No por él.Veo cómo su mirada se endurece, una llama de desafío que se enciende en sus ojos. Ella no quiere ser el centro de este juego, pero está ahí. Y sabe que todo lo que hago es por ella.A
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