Al principio, Lolita pensó que era Diego, porque el hombre la había seguido hace algún tiempo. Pero al pensar bien, el hombre estaba en el hospital. ¿Cómo podría estar deambulando en un instante? Lolita aceleró el paso y sintió un poco de alivio cuando llegó a la habitación. Antes de cerrar la puerta, Lolita revisó el entorno y le dijo al guardia:"Alguien me estaba siguiendo"."¿Quién, señorita?""No sé, no tengo idea", respondió Lolita."Entonces lo revisaremos"."De acuerdo, gracias".Cuando entró, Diego estaba sentado con una jeringuilla intravenosa colocada de nuevo en la parte dorsal de su mano. "¿Ya volviste?" preguntó el hombre."Sí, te traje comida", dijo Lolita mientras levantaba la bolsa de plástico que llevaba en la mano. Diego sonrió. Cualquier cosa que hiciera Lolita, por pequeña que fuera, lo hacía feliz. Si antes era Lolita quien estaba en la situación de Diego, ahora era al revés."Come, voy al baño un momento. No mires", dijo ella."Podrías cerrar la puerta con llave"
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