Rebeca asintió con la cabeza.—Está bien.Se puso de pie:—Con permiso, ahora vuelvo.Dicho eso, dio media vuelta y se fue.Harry quiso decir algo más, pero al verla así, se quedó con las palabras atragantadas.En cuento a su disculpa, había imaginado que Rebeca tal vez la aceptaría, o tal vez le respondería con sarcasmo.Pero esa reacción de Rebeca lo tomó un poco por sorpresa.Por lo visto, sí había aceptado su disculpa.Pero solamente eso: había aceptado la disculpa.Y después... no hubo después.Rebeca se integró enseguida a la conversación con los demás.Como Israel, Rebeca y Cristian todavía tenían asuntos pendientes, después de comer y tomarse un café, no tardaron mucho en despedirse e irse primero.En el auto, mientras Rebeca e Israel seguían hablando de algunos temas, de repente sonó su celular.Era un número desconocido.Rebeca lo miró y contestó.—Rebeca, soy yo, yo...Era la voz de José. En cuanto Rebeca reconoció de quién se trataba, colgó sin dudarlo ni un segundo, y de p
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