Eira miró el agujero que estaba sobre ella y dijo: “Señor, ahora eres libre, así que supongo que ya no necesitará de mi ayuda. ¡Me despido de usted!”. Mientras hablaba, Eira estaba a punto de salir de la habitación secreta. Sin embargo, en ese momento, Zhang Jue la llamó desesperadamente: “¡Por favor, espera!”. Eira se volteó y sonrió. “Señor, ¿hay algo en que pueda ayudarlo?”. Zhang Jue miró de cerca a Eira, sintiéndose curioso. “Jovencita, ¿no quieres ninguna recompensa por ayudarme?”. ‘¿Recompensa?’. Eira se sorprendió al escuchar eso. Luego sonrió y dijo: “No fue un gran esfuerzo para mí ayudarlo a obtener su libertad. No quiero ninguna recompensa”. La madre de Eira, Aurora, siempre le había enseñado a castigar el mal y ayudar a los buenos cuando estaba en la sociedad. Siempre le había dicho que ayudara a los demás sin esperar una recompensa, y Eira siempre mantuvo de corazón esas lecciones. Zhang Jue asintió al escuchar la respuesta de Eira. Un segundo después, Zhang J
Leer más