Mientras tanto, Carmen, siempre conversadora y que expresaba sus opiniones con facilidad, permanecía en silencio mientras servía té a todos.Sus ojos se dirigían con frecuencia hacia Rachel, y la envidia en su corazón crecía a medida que la observaba.Solo con ver la apariencia, el estilo y la tez saludable en las mejillas de Rachel, hicieron que Carmen se sintiera fea, incapaz de levantar la vista.Mientras preparaba el té, notó que sus propias manos se estaban resecando y arrugando con la edad.Naturalmente, siempre cuidaba bien su piel, pero la piel y la tez simplemente no eran resistentes al paso del tiempo. Incluso con todas las cremas hidratantes y otros productos de belleza, la calidad de la piel de Carmen estaba envejeciendo notablemente.Por eso, se sentía aún más inferior al ver a Rachel levantar su taza de té con unas manos claras y sin imperfecciones, como las de una adolescente.Por otro lado, Rachel sentía curiosidad por Carmen.Siempre la habían etiquetado como te
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