Capítulo 8

Rita, llegó al trabajo con mucho tiempo de anticipación, no había tenido buena noche. Hugh Scott, se había paseado libremente por su cabeza, y había interrumpido sus sueños. Se sentó sobre la silla de cuero sintiéndose algo frustrada. Había salido con algunos hombre después de que su relación con Michaell, terminará, se había sentido muy bien con algunos de ellos, había disfrutado de su compañía, pero ninguno la había perturbado tanto como este hombre.

Al parecer era muy bueno en su trabajo, se mostraba divertido, inteligente y con una inquietante habilidad para leer sus pensamientos y expresiones. Nada más pensar en él, sentía como su respiración se agitaba violentamente. Llamaron a su puerta logrando sobresaltarla.

-Adelante- Entró su nueva asistente; Karen, quién traía una gran sonrisa

-Buenos días Rita.

-Buen día Karen, ¿cómo estás hoy?

Karen Smith, era una mujer realmente atractiva, con una hermosa cabellera color cobrizo, sus enormes ojos eran muy atractivos y brillantes, tenía una figura envidiable, con cada curva en los lugares correctos. 

-Muy bien, gracias. Quería consultarte un par de cosas.

-Adelantes, siéntate- ella obedeció y abrió una carpeta frente a ella- ¿ Y bien?

-Solo que hay algunas cuentas que no me dan. . . – Rita, la miró frunciendo el ceño.

-Eso no puede ser, soy cuidadosa con las cuentas. Es imposible.

-Bueno es que los montos finales no concuerdan con las descripciones.

-Déjame ver- tomó la carpeta y estudió con cuidado lo que Karen, le indicaba. Sonrió y la miro.

-Tranquila. Verás, estas descripciones que tienen esta (VA) al lado, indican los viáticos respectivos a los viajes de Adam, al extranjero. Son cuentas que se llevan en otros libros, por eso les coloco en (VA) para saber qué hace referencia a otras carpetas, para trabajar debes buscar esa carpeta y comparar todo el trabajo, te aseguro que los montos te darán con exactitud. Como esta es el libro donde se lleva el producto final, es por ello que refleja esos montos pero no los especifica.

-De acuerdo. Le respondió con una sonrisa- nunca había trabajado de este modo.

-Es mi mejor manera de organizarme, cualquier duda solo debes consultarme- le sonríe con dulzura. 

Un nuevo llamado a la puerta las interrumpe.

-Siga- responde Rita, y ve aparecer al causante de su noche de insomnio. 

-Buenos días- dice con su voz ronca y sensual, que hace que todos los vellos del cuerpo de Rita, reaccionen de inmediato. 

-Buenos días- responden ambas al unísono. Connie, tiene razón, es un hombre extremadamente atractivo, haría perder la razón a cualquier mujer. De inmediato nota como Karen, lo observa, como si quisiera devorarlo y extrañamente algo arde en su estómago.

-Necesito que sigamos trabajando- anuncia sonriendo. 

-Bien. Puedes retirarte Karen- la mujer pestañea varias veces y en silencio se levanta.

-Con permiso- dice sin dejar de mirar a Hugh, lo que hace que Rita se incomode un poco.

-Propio Karen- le sonríe, y descubre un leve rubor sobre las mejillas femeninas. Cuando Karen, sale de la oficina, ella le señala una silla para que tome asiento, él obedece mostrándole una gran sonrisa. 

-¿Con qué comenzaremos hoy?- le pregunta ella extrañamente se siente nerviosa. Se reprende internamente. No es una colegiala para sentirse así, tampoco es una dulce virgen como lo es Gillian, ¿ entonces por qué diablos ese hombre la perturba tanto? 

-Tú me dirás- responde tratando de aparentar serenidad.

-Me gustaría ver la carpeta que contiene antiguos proyectos, quizás podamos rescatar algunos y hacer que funcionen.

-Genial- ella se levanta y camina hacia el mueble que contiene todas las carpetas contentivas de documentación importante. 

Hugh, la vio ponerse en pie y fue imposible no fijarse en su hermoso trasero, enfundado en aquella linda falda tubo. Sus caderas se contoneaban con naturalidad, con una inocente sensualidad que hacía que se le resecara la garganta.

Sin poder controlar el impulso, se puso en pie de forma sigilosa y caminó hasta ubicarse detrás de ella, que estaba frente al enorme estante que contenía una gran cantidad de carpetas clasificadas por importancia y por año. De pronto la sintió tensarse y contener la respiración.

Rita, buscaba entre las carpetas cuándo sintió la presencia de aquel hombre detrás de ella, instantáneamente todo su cuerpo entró en tensión. ¿Qué demonios pretendía él? No tomó la carpeta sino que en un impulso se giró hasta quedar de frente a él, como lo supuso estaba muy pegado a ella, y sus rostros quedaron a escasos centímetros, aunque él era más alto, su cara estaba inclinada sobre ella. 

-¿Qué. . . qué sucede?- pregunto Rita, nerviosa.

-Nada- respondió él sereno, su aliento mentolado le acarició el rostro, su perfume era extremadamente sensual, varonil y un poco amaderado. Rita, tuvo el impulso de esconder su rostro en su pecho y aspirar su fragancia. Cerró sus manos fuertemente hasta que sus uñas le lastimaron las palmas, en la necesidad de controlar aquel absurdo impulso. De pronto lo vio inclinarse a un más sobre ella, contuvo la respiración cuando su cara pasó cerca de la de ella y sus dorados cabellos le acariciaron cerca de la oreja, mientras que su respiración le rozó el cuello.

¿A qué diablos estaba jugando? 

Segundos después, los cuales a Rita le parecieron siglos, él se retiró alejándose de ella mientras que en su mano llevaba una carpeta.

-He conseguido lo que buscaba- anunció serenamente y Rita, quiso dejar escapar una maldición. 

Lo vio encaminarse hasta su silla, y sintió como sus pulmones volvían a funcionar, pero su corazón se agitaba violentamente dentro de su pecho. Trató de reponerse y caminó directamente hasta su silla, dónde se sentó intentando disimular lo perturbada que estaba. Lo miró fijamente cuándo él rodó su silla y la ubicó junto a la de ella. Extendió la carpeta sobre el escritorio y cuando retiraba sus manos, rozó el brazo de Rita, ella dio un pequeño respingo y lo miró fijamente.

Trabajaron durante algunos minutos, conversando sobre los diversos proyectos que contenía la carpeta, algunos más lucrativos que otros, algunos más fácil de ejecutar en cuánto a tiempo y estrategias. Rita, estaba completamente tensa, se daba cuenta que él no perdía oportunidad de rozarla, tocar sus brazos, sus hombros, hasta se atrevió a retirarle el cabello de los hombros.

-Creo que podríamos rescatar casi todos.- dijo llanamente.

-Eso sería fantástico, creo que será una gran noticia para Adam.

-Así es- la miró fijamente a los ojos- le encantará tener tan buenas noticias, sin duda alguna. 

Hugh, tenía un lapicero en las manos y con toda la intensión lo dejó hacer al suelo, inmediatamente se inclinó para recogerlo y sonrió al descubrir que había caído cerca de los pies de ella.

Rita, quiso saltar hacia atrás pero se obligó a permanecer donde estaba. Hugh, tomó el lapicero y se levantó con lentitud y con toda la premeditación posible le rozó una de sus delicadas y suaves piernas. La escuchó gemir de sorpresa mientras que con un rápido movimiento rodaba la silla hacia atrás. Se terminó de enderezar, ella lo miraba con ojos realmente enormes, sus hermosos ojos grises se habían acentuado en color y profundidad, su perfecta boca estaba ligeramente abierta, mientras su pecho subía y bajaba.

-¿Qué sucede? – le preguntó él con una sonrisa de burla y mirada divertida. 

-¿Se puede saber a qué juegas?- le preguntó con voz entrecortada. 

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