William
Ash fija sus ojos en los míos.
—Me enamoré de ti cuando vi más allá de lo que está a la vista, eres más que tu cuerpo, que tu rostro —Ash boquea, pero no logra decir nada—, aunque debo admitir que hoy te ves deslumbrante —termino y noto que su nariz se ha puesto roja al igual que sus mejillas, tiene la capacidad de verse como una mujer fuerte y a la vez puede verse tan tierna que logra derretirte.
—¿Te… enamoraste de mí? —pregunta mirándome fijamente.
—Como un loco —vuelvo a besarla