Abigail McCarthy
─ Iré hacer el café, ─ mencionó mi suegra levantándose y alejándose del comedor.
Jordan, observó a su madre, él sabía que Manuelita, ya tenía el café preparado, a mi esposo le fascinaba tomarse un café después del almuerzo, en realidad él, era adicto a esa bebida.
Me apresuré a recoger los platos, pidiéndole ayuda a mis hijos mayores. El timbre sonó y Manuelita, limpió sus manos en una toalla, para dirigirse abrir la puerta principal.
Cesar y Leonardo, salieron de la cocina