“¡T-te lo diré siempre que prometas que me vas a dejar quedarme!”, dijo Alice mientras se aferraba al brazo de Gerald.
“¡Dímelo ya!”, respondió Gerald mientras le apartaba las manos.
Secándose las lágrimas, Alice comenzó a explicar: “...Todo comenzó la noche en que estuvimos en el hotel de la playa…”.
Después de escuchar su explicación por un momento, Gerald comenzó a ver el panorama más amplio. Básicamente, Alice lo había drogado esa noche con la intención de acostarse con él para, con su