Angeline se acercó con la intención de consolar a Josephine, solo para ver cómo la inquietud aumentaba cuando los ojos de los otros se posaron en ella.
Las expresiones de Zayne y Josephine eran de lástima y preocupación, lo que hacía que Angeline se sintiera incómoda.
“¿Dónde está tu hermano?”, ella preguntó.
Josephine abrió la boca, solo para que Zayne se la tapara con la mano como si su vida dependiera de ello.
La sangre desapareció del rostro de Angeline, dejándola como una polilla de una