Angeline se echó a reír.
Jay dejó escapar una sonrisa de complicidad al verla.
La levantó y dijo: “Vamos a darnos un baño”.
Angeline enterró la cabeza en su pecho, luciendo extremadamente tímida.
Jay no pudo resistir el impulso de burlarse de ella. “Por cierto, fui al centro comercial con Bebé Zetty el otro día y te compré una hermosa pijama. Te la pondré más tarde, ¿de acuerdo?”.
Angeline se sentía tan tímida que su rostro se puso tan rojo como el trasero de un mono. La ropa de dormir no s