A Camila le molestaba mucho, pero ¿qué otra cosa podía hacer?
Si no se casaba con Gael, los Romeo se enfrentarían a la bancarrota. Aunque a ella no le importaba la fortuna y la riqueza de la familia, era el resultado de toda una vida de duro trabajo de sus padres. Ante semejante situación, Camila no podía quedarse de brazos cruzados, ¿verdad?
Ella forzó una sonrisa y dijo:
—No me importa. Me parece bien.
Ya había tomado una decisión. En el peor de los casos, fingiría que no se había casad