Cuando volvió a casa de Diego, lo encontró esperándola, lo que la avergonzó un poco.
—Diego, ¿aún no has dormido?
—No, te estaba esperando.
Diego le sonrió suavemente.
Su dulce mirada era tan acogedora que Sofía se preguntó si se habría vuelto a enamorar de él si no hubiera conocido a Julio antes de que Diego regresara.
Al fin y al cabo, él era quien le había gustado cuando era joven y, aunque pareciera un poco ridículo mirando hacia atrás, aún le quedaba un rastro de sentimientos por él.