«Las ventajas de ser alto», casi sonrió Jake internamente.
—Hay que limpiarte esto… —murmuró ella cubriendo la herida momentáneamente con su propia mano—. Vamos a la casa.
—Yo ahí no vuelvo ni loco —rezongó Jake—. Aquí en el cobertizo hay un botiquín. Era bastante revoltoso cuando era pequeño, así