Capítulo 133
La curandera permaneció abrazada a Isis unos instantes, transmitiéndole calor y seguridad. Después le sujetó el rostro entre las manos callosas y le secó delicadamente las lágrimas con los pulgares.
Habló despacio, eligiendo palabras sencillas para que la joven pudiera comprender:
— Shams... bebé... fuerte. — Señaló el vientre de Isis. — Muy fuerte.
Después colocó la mano sobre el corazón de ella.
— Tú... fuerte.
Isis respiró hondo. Consiguió entender y sonrió tímidamente.
— Yo...