CAPITULO 21
— Hace unas horas me querías matar, pero mi trabajo es ayudarte. — Susurró la hermosa mujer de cabello ondulado.
Imery se sentó rápidamente rodeando con sus brazos a Darién y empujándolo de vuelta a la cama, este cayó de espaldas en la enorme cama, se sorprendió mucho, pero no tuvo más que hacer debido a la rapidez de ella.
Seguidamente, Imery se acostó a su lado y jaló a Darién hacía ella, dejando su cabeza en sus pechos y con uno de sus brazos acariciaba su lacio cabello rubio.