Después de pedirle que se fuera, Savannah no escuchó respuesta alguna por parte de Alexander, lo que le pareció extraño, ella volvió a ver por el ojo de la puerta.
Él seguía ahí, de pie e inmóvil esperando que ella abriera.
— ¡Te dije que te fueras! — Volvió a decir ella con un tono de voz alto.
Él respondió algo y ella pudo verlo por el movimiento de sus labios, más no escuchó lo que ese hombre castaño había dicho.
Savannah se