Mundo ficciónIniciar sesiónCamine sin importarme las miradas que los hombres daban en mi dirección. El lugar estaba igual que cuando lo había visitado teniendo dieciséis años. Cuatro pisos, fachada blanca, gran patio trasero, amplio estacionamiento lleno de motos de todo modelo, color, o tamaño, amplio, con un bar en la parte de enfrente. Y enormes hombres con el chaleco de cuero con un cuervo negro en pleno vuelo y el nombre del club en la espalda. Hice una mueca cuando sus gritos ha