El ascensor bajaba desde el piso 27 hasta el primer piso.
Adriana le contó a Julia lo que pasó en el cuarto de utilería, y Julia no pudo evitar comentar:
—¡Deberías haber aprovechado pues para amenazarlo! Si no te hacía las fotos, podías revelar que le tiene miedo y pánico a estar en público, que no es el genio puro y perfecto que dicen en los reportajes, que es un borracho y tiene un carácter de mierda.
Adriana habló con delicadeza:
—¿De qué me serviría destruir a un fotógrafo talentoso?
Justo