Cuando Adriana recobró el sentido, se dio cuenta de que estaba acostada en una habitación limpia y blanca de un hospital.
Entonces comprendió que no había muerto, pero ese lugar no tenía las condiciones de una clínica rural.
Se movió ligeramente y sintió dolor en los brazos y piernas, además de un poco de mareo.
Al oír el sonido, Camilo salió de la otra habitación y se acercó con una expresión de sorpresa.
—¿Por fin te has despertado? ¿Cómo te sientes? ¿aún tienes mucho dolor?
Adriana descr