Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Bájame, idiota! —comienzo a patalear pero mis esfuerzos son en vano.
—No, tienes que vivir el luto —abre mi puerta, y me avienta prácticamente a la cama, sale y antes de marcharse me muestra la llave de mi habitación—. Tu hermano me la dio, dijo que la usara de ser necesario, y lo haré, no saldrás hasta que venga él.
Jean cierra la puerta con







