Capítulo XXXV. La noche de bodas de Medusa y Poseidón.
Rihanna.
No me preguntes como llegamos a la habitación, que se encontraba en el segundo piso de esa enorme casa de estilo colonial. Ni yo lo sé, ambos estábamos metidos en una nube de deseo, que justificaba que todo a nuestro alrededor desapareciera. Recuerdo a ser guiada por las escaleras de madera por una mano fuertes que sostenían la mía, mientras nuestras miradas coincidían de manera intensa.
No hubieron palabras que estropearan el momento, ni ruidos o interrupciones, que nos sacaran d