Hayley deseaba mi sangre, y yo solo podía pensar que necesitaba detenerla de alguna manera para impedir que me entregara a su compañero o a cualquier otra persona que estuviera con ella en aquella gasolinera.
Sin embargo, cuando la loba se lanzó contra mí, comprendí que no tenía ninguna oportunidad contra ella y que había cometido un error al encerrarme en aquel baño con una loba mucho más fuerte que yo.
Hayley me alcanzó la mejilla derecha con sus garras y salté hacia atrás, intercambiando pos