Al escuchar su llamado, el doctor Julio levantó la cabeza.
Su mirada no se detuvo en el rostro de Bella, sino que se dirigió hacia Elena.
Las miradas de Elena se volvieron alegres instantáneamente y una sonrisa de felicidad se dibujó en su rostro.
Sin embargo, el doctor Julio no le devolvió el saludo, solo le echó un vistazo y apartó la mirada, pasando junto a ellas y continuando su camino con los otros médicos.
La sonrisa en el rostro de Elena se desvaneció.
Bella no entendía y preguntó: —¿Por