Ante ese pensamiento, a Brendan le costaba disimular su agitación. Tuvo que calmarse un momento antes de decir: "Hoy no tengo ningún asunto urgente que atender, así que estoy de vuelta en casa para descansar. No pienses demasiado en la situación".
Y terminó la llamada concisamente. Charlene apretó los dientes y arrastró todos los objetos de la mesa por la rabia tras ver la pantalla oscura de su teléfono.
'¡Deirdre! ¡Deirdre! ¡Púdrete, Deirdre!'.
'Si no hubiera sido por Deirdre, Brendan y yo