119. El camino de la Luna
Ravenna
Mientras sostenía a Rubí en mis brazos, sintiendo su suave respiración contra mi pecho, me di cuenta de que el ambiente en el refugio estaba cambiando. Las personas a mi alrededor estaban agitadas, con miradas de miedo y desesperación en sus rostros. Podía sentir la tensión en el aire, como si una tormenta estuviera a punto de desatarse sobre nosotros.
Decidí actuar. Me levanté con cuidado, manteniendo a Rubí tranquila en mis brazos, y caminé hacia la enfermera, que tenía los ojos bien