- Ya eres mi mujer, Chloe – Gruño Dante, inclinándose a ella para que sus rostros quedaran cerca.
- Lo soy … - Gimió ella.
Dante se detuvo cuando estuvo completamente adentro, dejando que Chloe se acostumbrara al grosor. Él estaba convencido de que era la primera vez que ella sentía su tamaño dentro